Las fábulas son composiciones breves literarias en las que los personajes casi siempre son animales u objetos, que presentan características humanas como el habla, el movimiento, etc. Estas historias concluyen con una enseñanza o moraleja de carácter instructivo, que suele figurar al final del texto.1.- El perro que suelta la presa
En cierta ocasión un perro cruzaba un río.Desde el puente, miró hacia abajo y en el agua vio reflejado el carnoso hueso que llevaba apretado entre sus propios dientes.Sin pensarlo, soltó la presa que tenía y se lanzó al agua para apoderarse del hueso que vio en el agua.A duras penas pudo salir, por poco termina ahogado ya que la corriente lo arrastró y se llevó con ella el hueso que tenía seguro entre sus dientes y nunca encontró la imagen que quiso rescatar.
Moraleja: No hay que apreciar lo seguro por aquello que es ilusión2.- El sol y las ranas
Muy asustadas, las ranas de una pequeña laguna se reunieron en consejo.
Les habían informado que, desde ese día en adelante, el Sol calentaría a la Tierra sólo durante seis meses en el año. El resto de los meses serían de oscuridad y frío.
–¿Qué podremos hacer? –se quejaban amargamente. Se secarán las lagunas, los charcos y los ríos. No podremos disfrutar de nuestra actual y placentera vida; desaparecerán los insectos que nos alimentan. No es justo; debemos protestar.
En eso estaban, cuando desde lo alto, una voz les preguntó:
–¿Están protestando porque su propio bienestar terminará?
–Sí –respondieron a coro todas las ranas.
–¿Sólo por ustedes protestan..., para su bienestar desean que el Sol siga alumbrando y calentando la Tierra durante todo el año?
–¿Y tendríamos que desearlo por alguien más? –preguntaron, a su vez, sorprendidas, las ranas.
Moraleja: Cuando estamos en problemas, somos tan egoístas que sólo pensamos en nosotros mismos y nos olvidamos del prójimo

3.-La rana y la gallina
Desde su charco una parlera rana oyó cacarear a una gallina.
–Vaya –le dijo–, no creyera, hermana, que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?
–Nada, sino anunciar que pongo un huevo.
–¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!
–Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso cuando yo no me espanto de oírte como graznas noche y día? Yo, porque sirvo de algo, lo publico; tú, rana, que de nada sirves, calla el pico.
Moraleja: Si tienes que alardear por algo, que sea por algo útil.
4.-Los conejos porfiados
Había una vez un conejo que corría velozmente seguido de dos perros.
De su madriguera salió rápidamente un compañero del conejo y le preguntó:
— Amigo, ¿por qué corres tanto?
A lo que el otro respondió:
—Dos perros galgos de caza me vienen siguiendo.
—¡Ah, sí!, allá los veo, pero creo que no son galgos, sino lebreles.
—¡Te digo que son galgos, corre!
—¡Te digo que no, que son lebreles!
—¡Te digo que son galgos de caza!
—¡Te digo que son lebreles!
Y en eso estaban los dos conejos, discutiendo, cuando llegaron los perros y sin compasión los atraparon.
Y en eso estaban los dos conejos, discutiendo, cuando llegaron los perros y sin compasión los atraparon.
Moraleja: No te distraigas discutiendo cosas secundarias, dedica tus capacidades a los asuntos reamente importantes